17 de septiembre de 2012
13 de septiembre de 2012
He visto como
te mueves y como recorres lascivamente con tu lengua mis orejas. Recuerdo a menudo tus latigazos y tus
súplicas encamadas. Tu cuerpo siempre me ha saludado desde lejos con tan solo
oler mi pelo y tus articulaciones se han paralizado millones de veces mientras
cabalgaba encima tuya. Me has querido matar, has muerto por ello y aún así tus
mejores erecciones siempre llevarán mi nombre. Bien grande.
31 de julio de 2012
Me encontré toda la luz del sol entre tus piernas una madrugada y temblé al sentir el vendaval de tus caderas aquella mañana. Me acabe los restos de tristeza que en la boca aun te quedaban y compré para el viaje hacia el centro de tu alma todas las entradas. Conseguí besarte y me hice un parque de atracciones dentro de tu falda y trajiste un salvavidas cada vez que te reías de mis payasadas. Me limpié los ojos con el aire de tu boca cuando tu me hablabas y entendí que dura mucho más la primavera al borde de tu espalda.
Damian Rice, te cantó por mi: “I can't take my eyes of you...”
Y así aprendí que la soledad es eso que termina cuando viene tu boca, cuando tú me decías "dónde pongo la ropa". Olvidé mi nombre aquel domingo en que dijiste "acércate a mi cama" y crucé la eternidad en un segundo al ver como desayunabas. El teléfono se desmayo al ver que eras tú quien me llamaba
y ayudé a Cupido a llevarte hasta tu puerta un saco de manzanas.
26 de enero de 2012
Nos hemos destruido la vida, arruinado la existencia y contabilizado los
azotes. Teníamos por diversión jugar al poker en la delgada linea que separa el
amor del odio. Nos escupíamos y amábamos con tanta locura que ninguno de
vosotros, valientes imbéciles, podréis conocerlo jamás. Destruimos los malditos
estereotipos y las aguas más saladas, mientras desde arriba, desde muy arriba,
dominábamos en mundo. Fuimos reyes de nuestras horas y vagabundos de todo lo
demás.
Has sido lo mejor que se ha subido al ring.
18 de enero de 2012
Te quiero libre, te quiero entero y completo, con
el corazón desabrochado y la mirada cortante. Te quiero enfadado y cabrón, con
las garras encendidas y la boca húmeda. Te quiero cerca, tan cerca que tu barba
me peine la piel, tu saliva perfume mi espalda y tus brazos midan mi cintura.
Te quiero poeta, músico y vagabundo. Te quiero feliz, con las palabras exactas
y la cama deshecha.
14 de enero de 2012
Os han dejado de arder las manos y andáis recostando vuestros cuerpos por fríos muros desgastados por la muchedumbre. Pagáis por calor y os morís por él. Habláis en auditorios sobre la incipiente levedad del ser y la independencia lineal y sarcástica que empaqueta vuestra existencia, felices y estúpidamente vacíos. Envolvéis vuestros miedos y anudáis los sentimientos. No sabéis amar, no queréis amar, sólo aceptáis derrochar adrenalina sin tacto, sin llanto, sin vida. Estáis muertos.
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